El CPA que muestra el panel no siempre es el coste real por cliente. Si las acciones de conversión están mal configuradas, Smart Bidding aprende a optimizar hacia el objetivo equivocado. Reviso si tus conversiones son correctas — antes de que el error lleve meses más activo.
El error más caro que veo en las cuentas de Google Ads no es la estrategia de puja ni la segmentación. Es la configuración de las conversiones. Y es el que más tiempo lleva activo sin que nadie lo detecte.
El tracking roto no genera alertas. Las conversiones siguen apareciendo en el panel — están mal medidas, pero aparecen. Smart Bidding aprende de esos datos y optimiza. El negocio sigue invirtiendo. Nadie cuestiona los números porque parecen razonables.
Mi trabajo es entrar a la cuenta y revisar exactamente eso. Qué se está midiendo, cómo se está midiendo, y si lo que recibe el algoritmo refleja la realidad del negocio.
Ver perfil completo: Juan Pittau — consultor de analítica y tracking
Hay un tipo de cuenta que me rompe el corazón cada vez que la veo.
La que lleva meses generando leads que nunca se convierten en clientes. Con un equipo comercial frustrado que dice que la calidad del tráfico es malísima. Y un responsable de marketing defendiendo las campañas con datos que nadie ha cuestionado.
Entré a una de esas cuentas y lo primero que hice fue abrir el panel de conversiones.
Había cuatro acciones de conversión activas. Las cuatro contaban como leads. Una era el clic en el botón de envío del formulario. Otra era la página de gracias. Otra era una importación desde GA4 del mismo evento. Y la cuarta era un evento legacy de una campaña anterior que nadie había desactivado.
Cada vez que alguien enviaba un formulario, Google Ads registraba entre dos y cuatro conversiones simultáneas. El volumen de leads reportado era el triple del real. El CPA que veía el cliente era un tercio del coste verdadero por lead.
Smart Bidding llevaba nueve meses aprendiendo que conseguir leads era baratísimo y sencillo — porque según sus datos, cada formulario generaba tres clientes potenciales. En consecuencia, pujaba bajo, atraía volumen, y llenaba el CRM de contactos duplicados, triplicados, de baja intención. Porque el algoritmo nunca había tenido incentivo para buscar calidad.
El equipo comercial perdió meses llamando a los mismos contactos tres veces sin saberlo. Cerrando menos ventas de las posibles. Y llegando a la conclusión de que Google Ads no funcionaba para su sector.
Cuando le mostré al cliente las cuatro acciones de conversión activas en pantalla y le expliqué lo que había estado midiendo todo ese tiempo, no dijo nada durante casi un minuto.
Después preguntó cuánto tiempo llevaba así.
Le dije la verdad: desde el primer día. Todo el historial de aprendizaje del algoritmo estaba construido sobre datos incorrectos — y eso no se corrige pausando y reactivando campañas. Se corrige desde cero, con el coste de tiempo y dinero que eso implica.
Una auditoría de conversiones antes del primer euro hubiera cambiado los últimos nueve meses por completo.
El problema más frecuente no es que falten conversiones — es que sobran. Varias acciones midiendo el mismo evento. Eventos legacy que nadie desactivó. Importaciones desde GA4 que duplican lo que ya registra la etiqueta de Google Ads.
Reviso cada acción de conversión activa en la cuenta: qué mide, cómo se dispara, si tiene sentido como objetivo de optimización y si convive correctamente con el resto.
También reviso la otra cara: conversiones que deberían estar y no están. Eventos de alta intención que nunca se configuraron como objetivo. Señales de calidad que el algoritmo no recibe porque nadie las conectó.
El resultado es una foto clara de qué está aprendiendo Smart Bidding — y si ese aprendizaje se parece al negocio real.
Ver también: Revisión del seguimiento de conversiones · Auditoría de tracking completa
Contame qué está pasando con tus conversiones en Google Ads. Te respondo en menos de 24 horas.
Si no lo sabés con certeza, el problema puede llevar meses activo. Lo revisamos antes del 15 de junio.
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