Cuando los datos de tu analítica son demasiado buenos, casi siempre es porque algo está mal contado. Reviso si tu sistema de medición está correctamente configurado y si las decisiones que tomás se basan en números reales.
La analítica digital es la base de toda decisión de inversión. Si está mal configurada, todo lo que viene después, las decisiones de presupuesto, la atribución de canales, la evaluación de campañas, se construye sobre datos que no reflejan la realidad.
El problema es que un sistema de analítica roto no avisa. Sigue recogiendo datos. Sigue mostrando gráficos. Sigue generando informes. Pero esos datos incluyen tráfico interno, sesiones de prueba, conversiones duplicadas o ventas atribuidas al canal equivocado.
Mi trabajo es entrar al sistema y revisar la configuración desde el principio, antes de que otro año de decisiones se tome sobre una base incorrecta.
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Cuando me dieron acceso al sistema de analítica, lo primero que noté fue que los números eran demasiado bonitos.
Las tasas de conversión demasiado altas. El tiempo en página demasiado largo. El porcentaje de rebote demasiado bajo. Cuando los datos son demasiado buenos, casi siempre es porque algo está mal contado.
Empecé por el principio: la configuración base.
El sistema tenía el tráfico interno sin filtrar: el equipo de la empresa, los desarrolladores, la agencia, todos contando como usuarios reales. Pero eso era solo la primera capa.
Debajo encontré que los eventos se estaban disparando en el entorno de pruebas además del de producción. Cada testeo del equipo técnico entraba como comportamiento real de usuario.
Y debajo de eso, lo más grave.
La sesión estaba configurada para expirar a los 30 minutos por defecto. Pero el sitio tenía un proceso de compra que en mobile tardaba entre 35 y 50 minutos, pago aplazado, verificación de identidad, firma digital. Cada compra completada en mobile generaba una sesión nueva en mitad del proceso. El sistema lo registraba como dos visitas distintas: una que abandonaba antes de comprar, y otra sesión nueva sin origen que llegaba directa a la confirmación de pedido.
El canal que trajo a ese cliente, Google Ads, email, orgánico, desaparecía del informe. La venta existía, pero su origen no.
Durante catorce meses, el informe de adquisición mostró que el 34% de las ventas venían de visitas sin canal de origen. El cliente tomó esa información y recortó inversión en Google Ads tres veces. Redujo el presupuesto de email marketing porque tampoco aparecía en los datos. Y siguió invirtiendo en SEO porque era el único canal que el informe mostraba con claridad, sin saber que aparecía bien no porque funcionara mejor, sino porque sus usuarios de escritorio completaban el proceso dentro de la misma sesión.
Cuando reconstruí la atribución real cruzando los datos del servidor con los parámetros de campaña almacenados en el CRM, Google Ads era responsable del 41% de las ventas que el cliente había decidido que no funcionaban.
Había estado recortando exactamente el canal que más le vendía.
Los catorce meses de decisiones tomadas en la dirección contraria, el presupuesto que no se invirtió donde debía, y las ventas que no se escalaron cuando había margen para hacerlo, eso ya no tiene solución. Y todo empezó por un sistema de analítica que nadie configuró correctamente desde el primer día.
La mayoría de los errores no están en los informes. Están en la configuración base que se hizo al principio y que nadie revisó desde entonces.
Tráfico interno sin filtrar, pruebas técnicas contaminando los datos, sesiones cortadas que pierden el origen de la venta, ventas atribuidas al canal equivocado, conversiones contadas dos veces por distintas configuraciones que conviven sin que nadie lo sepa.
Reviso el sistema completo: desde la configuración del flujo de datos hasta cómo llegan esos datos a las campañas de Google Ads y qué decisiones se están tomando sobre ellos.
El objetivo es que cada informe refleje lo que realmente pasa en el negocio, no una versión optimista que nadie ha cuestionado.
Ver también: Auditoría GA4 y GTM · Auditoría de medición digital
No gestionamos campañas. No somos una agencia. Revisamos si los datos que usás para decidir reflejan la realidad de tu negocio.
Contame qué está pasando con tus datos. Te respondo en menos de 24 horas.
Si no estás seguro, las decisiones que tomás hoy se basan en una respuesta que no tenés.
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